La democracia en la actualidad se vale de la participación representativa lo cual nos deja alejados de cualquier colaboración directa para construir un espacio común mejor. Creemos que podemos hacer una democracia más directa y participativa donde todos podamos aportar y acercarnos a un dialogo político abierto y transparente.
La democracia digital nace para abrir campo a esa posibilidad de participar a través de las tecnologías de información en el accionar contingente del sistema gubernamental democrático, de forma de consentir, monitorear e incidir en las tomas de decisiones. Para que esto se lleve a cabo de manera real es necesario refundar un mecanismo o un medio que permita esta situación de lo publico y transparente de la representación cívica, convirtiendo los acontecimientos planteados en contenidos verificables, medibles y aplicables.
- El capital social: El volumen como verificador de los aconteceres y como índice de representatividad.
- La reputación: La valoración de los hechos como herramienta medidora.
- La confianza: veracidad del contenido con la verificaciones de los datos: Geo-localización y transparencia de autoridad.
Lo que antiguamente los griegos hacían (juntarse en el agora para, a mano alzada, discutir la situación de todos y para todos) hoy se hace imposible ya que las distancias y los tiempos no lo permiten, entonces la opción es elegir representantes quedando sujetos al voto: privado y ocasional. Entonces el plano digital se plantea como una gran plaza que abre un espacio en lo privado para hacer emerger una discusión de lo público y transparente donde la condición colaborativa de las personas permiten la representatividad de los asuntos.

